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jueves, 21 de marzo de 2019

Me extraña, señora Bachelet


Me extraña, señora Bachelet
Matías Bosch Carcuro

Me extraña, señora Bachelet, que hablara usted hoy de criminalización de la protesta en Venezuela. 
Me ha dejado casi convencido de que aluciné cuando recordaba que siendo usted Presidenta, Carabineros de Chile frente a La Moneda y en toda la Alameda hasta Santa Lucía, bombardeó con gases, agua y detenciones una manifestación de trabajadores en la que yo participaba. Lanzaban chorros de gases en la cara de maestros y maestras que sólo sostenían pancartas.
Teníamos que correr y escondernos en el laberinto de las calles París y Londres para no ser detenidos. Y como esa, se pueden contar decenas de veces.
Logré recordar también las marchas de los "pingüinos" defendiéndose de la arremetida policial. Estudiantes de secundaria tratados como "vándalos", incluso detenidos, por estar protestando en nombre del básico derecho humano y social (eso que usted hoy defiende sobre Venezuela) a una educación pública de calidad e igualitaria. En los albores de su mandato de 2006 usted aún no izaba la bandera de la gratuidad educativa, que fue peleada en las calles a pesar suyo y de sus ministros de Educación e Interior.
Me di cuenta que no alucino cuando leí sus párrafos sobre la "etnia" (se dice pueblo) warao en Venezuela ... pues recordé a Matías Catrileo Quezada, mapuche baleado por la policía bajo su mandato, y recordé a Johnny Cariqueo Yañez, muerto tras una brutal golpiza policíaca, y Jaime Facundo Mendoza Collío, otro mapuche, asesinado por la espalda por un policía, todos durante su presidencia. ¿Ha asumido usted alguna cuota de responsabilidad por ello alguna vez?
Por demás, resulta a lo sumo curioso que su informe sobre Venezuela recoja como "conclusiones" y "hallazgos" lo que son frases textuales que se pueden encontrar en twitts y retwitts suyos y su equipo de HACE CASI UN MES ATRÁS (24 de febrero 2019) ¿Capacidad sobrenatural de premonición que la ciencia no conoce?

Señora Bachelet: es impresionante que una persona del rango y prestigio internacional que Usted ostenta, asevere que las primeras sanciones se impusieron a Venezuela en 2017, cuando iniciaron mucho antes, por órdenes de Obama. También lo es que base sus afirmaciones en cosas como "según encuestas", "presuntamente", "me preocupa", "me inquieta", "se conoce"; todo un documento lleno de aseveraciones sin ofrecer una sola fuente, pero a la vez diciendo que un equipo "de su oficina" está en Venezuela (para el cual vuelve a pedir garantías, dejando insinuado que no las tiene) ¿Qué hace ese equipo que seguro cobra muy bien, y apenas puede llegar a mandarle una lista de conjeturas, sin aportar una sola información corroborable? ¿Cómo no se hace cargo -ni siquiera por elegancia- de las sospechas de un sabotaje al sistema eléctrico vinculado al apagón general de días pasados?
Sobre la crisis del sistema de salud -y mire que usted es médica y fue ministra de salud- eso ya lo han dicho otros organismos, incluyendo el serio cuadro materno-infantil y de enfermedades infecto-contagiosas. Y sin embargo siendo organizaciones más pequeñas y limitadas, y sin la RESPONSABILIDAD GLOBAL DE USTED Y DE LA ONU, han hecho INFORMES MUCHO MÁS SERIOS y sin la ambigüedad política de este "informe".
Usted, señora Bachelet, se anima a decir que Venezuela es hoy "inquietante factor de desestabilización regional", faltando poco para dejar dicho que representa una causal de intervención humanitaria. Lo que su correlegionario de ideas, Rodríguez Zapatero, desmiente en todos lados, y su supuesto adversario, Piñera, proclama a los cuatro vientos. ¿Acaso quedó ya lejos la Michelle Bachelet que se interpuso al golpe en Bolivia y que acogió con honores en La Moneda al derrocado Manuel Zelaya?

Lamentable es que usted, señora Bachelet, mujer, latinoamericana e hija de un general digno asesinado por el golpe cívico-militar de Pinochet, la derecha chilena, el Gobierno de Nixon y la CIA, se maneje de tal forma en este escenario de un país amenazado con una invasión de EEUU y otros países vecinos, gobernados hoy por aventureros y piratas como Bolsonaro y Duque, que podrían llevarnos sin temor a una conflagración regional, como se perpetró contra República Dominicana en 1965 y se intentó hacer de la mano de Uribe entre 2007 y 2008. Que quede claro: nada de esto busca ser argumento "ad hominem" o "ad feminem" para desviar la atención hacia usted y relativizar la gravedad de la situación, sea en el país que sea.
Cualquier violación de Derechos Humanos de cualquier Estado debe ser condenada. El sufrimiento y las injusticias contra todo pueblo debe indignarnos; así nos enseñaron Allende y el Che.
Solo que uno debe reclamar que los informes y hallazgos de este calibre cumplan un mínimo de seriedad, ecuanimidad y honestidad metodológica y ética, para no ser armas destructivas disfrazadas de legalidad. Más cuando está en juego todo lo que Trump y compañía planean, y los derechos de millones de personas por las que usted debe abogar. Ahí está Haití esperando que alguien se digne a asumir la responsabilidad de la ONU en el crimen en masa de la epidemia del cólera. Quien mejor que usted para hacerlo, con su participación directa en la presencia de los Cascos Azules en ese país.
Dos cosas si quiero reconocerle: Que prometió un informe de verdad en junio, y eso esperaremos en lugar del cuasi panfleto de hoy.
Y que aunque su informe trató la grave situación de otros países, incluyendo Colombia, toda la orquesta mass-media solo habla de ... Venezuela.
Eso claramente no es culpa suya, señora Bachelet, pero debió haber tomado en cuenta en qué canasta caen los huevos que va a lanzar. En una posición como la suya, uno sí está obligado a saber siempre para quién trabaja.

*Matías Bosch Carcuro
Desde Nuestra América
20 de marzo 2019*

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http://www.atilioboron.com.ar/2019/03/el-informe-bachelet-las-miserias-del.html


viernes, 15 de febrero de 2019

OPINIONES 15/02/2018

Otra fusión peligrosa
Germán Alarco Tosoni
A la par que el proyecto de ley para regular las fusiones y adquisiciones duerme en el Congreso fuimos sorprendidos por otra operación significativa. La firma de abogados que asesoró la venta de Inca Kola a la mexicana Arca Continental informó que Alicorp adquiría Intradevco Industrial S.A. Luego se comentaría que la operación fue por US$ 490.5 millones. También se señaló que con esta no se fortalecían sus actuales líneas de negocio, sino que se complementaban agregando 12 nuevas categorías: limpiadores multipropósito, lejía, desinfectantes, insecticidas, ambientadores, lavavajillas, ceras, cuidado oral, champú, desodorantes y jabón líquido con marcas posesionadas en el mercado como Sapolio, Patito, Dento, Aval, Geomen, entre otras.

Esta operación de Alicorp a(del Grupo Romero) llama la atención. Intradevco es una empresa con ventas de US$ 200 millones en 2017, con un patrimonio neto de US$ 130 millones y utilidades netas después de impuestos de solo US$ 14.8 millones reportadas a la Superintendencia del Mercado de Valores. Se estaría pagando, entendemos por el 100% del capital social, 3.8 veces su patrimonio contable neto y 33 veces las utilidades netas del ejercicio, el doble de los estándares recomendables en los mercados de valores. Alicorp pagó por Intradevco un monto equivalente a 3.5 años de sus utilidades netas de 2017. Solo expectativas muy elevadas de rentabilidad pueden justificar esas razones financieras.

Corresponde a sus accionistas, incluidos los minoritarios, evaluar la conveniencia de esta operación. A nosotros los consumidores nos compete estar vigilantes con que estas expectativas de ganancia se vayan a viabilizar a través de mayores precios al público y no a través de mayores eficiencias o reducciones de costos. Desafortunadamente, las líneas que aporta Intravdeco son de alto crecimiento (12.4% promedio anual los últimos 7 años) que reflejan una elevada elasticidad de ingreso que podrían generar “oportunidades” para que Alicorp eleve sus precios y por tanto reduzca el excedente de los consumidores. Lo ocurrido con los precios de la comida para mascotas, detergentes, pañales y papel higiénico o del reciente cartel que elevaba los precios del gas natural vehicular, entre otros, son ejemplos de mala recordación.

Hasta aquí no hemos mencionado si el vendedor Tecnología Aplicada S.A., dueño del 98.95% del capital social, radicado en Islas Vírgenes, pagará un sol de impuestos. Tampoco quién financiará la operación dentro de los márgenes establecidos por la Superintendencia de Banca y Seguros. No se comentan los impactos que podrían generarse sobre los precios, desigualdad, inversiones y empleo de este tipo de operaciones cuando son importantes. Desafortunadamente existe mucha evidencia internacional negativa.

http://diariouno.pe/columna/otra-fusion-peligrosa/


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A propósito de la izquierda democrática
Gustavo Espinoza M.

 “Dicen que el mar es violeta, dicen que la Tierra es plana, que cayó nieve en La Habana, que existe solo un planeta. Que Homero no fue poeta, que Goya se cortó un pie, que nunca existió Fouché, que Aquiles murió del codo: Las Fake News lo cambian todo. Y hay gente que se lo cree”.

Yoerky Sánchez



La expresión “Fake News” representa un contrasentido. Se trata de “noticias falsas”. En otras palabras, noticias inventadas. Y es un contrasentido porque la noticia es la versión de un hecho. Y un hecho puede ser bueno o malo, pero no falso. Si fuera falso, no sería un hecho, sino un invento. Por eso se dice que las Fake New son “noticias inventadas”.

Y como afirma Yoerky Sánchez: hay gente que lo cree. Creen lo que les dice la “Prensa Grande” y lo que les vienen repitiendo los poderosos desde hace muchos años. Por eso, sustentan hoy la idea de una imaginaria “nueva” izquierda”, expresión bastante antigua, por cierto.

La Izquierda -como reflejo del sentimiento y la voluntad popular más positiva y progresista- no pertenece ni al futuro, ni al pasado. Tiene pasado, y también futuro, por cierto. Pero no es lo mismo. Y es que tanto en el pasado como en el futuro, alimenta sus acciones con aciertos y errores, con aventuras y desventuras, con avances y retrocesos. Pero camina como el viejo topo de la historia, ese al que aludía Carlos Marx, aun bajo la tierra.

Un artículo de Rocío Silva Santisteban y entregado recientemente por “La República”, sustenta el punto de vista de lo que se proclama entusiastamente como la “futura izquierda democrática del Perú”. Vale formularle algunas acotaciones.

La primera, tiene que ver con el estilo ligero del que hace gala no en la forma, sino en la esencia. Sostiene, en efecto, que la izquierda peruana “le debe mucho mas a Arguedas que a Stalin”. Es claro que eso, nadie podría negarla, Pero carece de esencia y es solo una concesión a la frase. Y es que entre Arguedas y Stalin, no hay punto de comparación, como no podría haberla entre Einstein y César Vallejo, o entre Madame Curie y María Elena Moyano.

Se trata de personalidades distintas, surgidas en escenarios diferentes, y portadoras de mensajes y lecciones que podrían tener una base común –humana y social- pero con contenidos disímiles. Por eso no pueden ser situados en el nivel de la contradicción procurando que unos sean “arguedianos”; y otros, “estalinistas”. No tiene sentido igualar, ni contraponer, a unos con otros.

Dice Rocío que la izquierda peruana –la que considera extinta- no se condice “con la heterogénea realidad de nuestra izquierda múltiple”. Aquí tampoco cabe una comparación.

Y es que el universo político -en el que coexisten diversas expresiones de derecha o izquierda- siempre fue, y será heterogéneo y múltiple. Y ese rasgo no le confiere primacía ni inferioridad, a nadie. Es solo un signo vital que muestra la lucha de ideas, y la voluntad de los hombres por encontrar explicación a sus retos.

Lo que no resulta válido es aquello de descalificar a las personas en función de los años que tienen y considerar “gerontosaurios” a quienes tienen ideas que se juzgan “antiguas” -como la lucha de clases, por ejemplo- Pero hay que deslindar. Unos son los exponentes de esa Izquierda que se considera “obsoleta”; y otros, los representantes de la “estela mortal senderista”.

El “senderismo” –es decir, el terrorismo- no es una ideología, sino una metodología, una voluntad distorsionada, perversa y destructora, incompatible con cualquier concepción que busca la liberación humana. El enemigo procura mimetizar a unos con otros, pero esa, es tarea del enemigo. No. de una “izquierda renovada”. -> Continúa mañana.
http://diariouno.pe/columna/a-proposito-de-la-izquierda-democratica/

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La oposición vacante
Juan de la puente
A cinco meses de la primera detención de Keiko Fujimori, el liderazgo en la oposición está vacante, lo que no significa que no existan opositores y grupos opuestos al Gobierno, algunos virulentos, inclusive. De lo que carece la política actual es de alternativas a ese liderazgo solitario del presidente Vizcarra, lo que resume el vacío abierto el año pasado, que muestra un sistema descabezado, pero en movimiento.

Se ha dicho mucho sobre el piloto automático de la economía, aunque encuentro más razones para asumir que es la política la que está en piloto automático, luego de dos colapsos sucesivos, el de los partidos llamados tradicionales desplazados en las elecciones del 2011 y 2016, y el de varias instituciones golpeadas severamente el año pasado (Congreso, P. Judicial, CNM y el Ministerio Público).

De los 8 líderes a los que la encuesta reciente del IEP le atribuye simpatías por encima del 10%, solo uno (a) habla levemente del futuro (V. Mendoza); tres guardan riguroso silencio (Guzmán, Barnechea y Acuña); uno posa para la foto, que finalmente es mejor que el silencio (Kenji); y otro se defiende esencialmente de las acusaciones de corrupción (O. Humala). Los otros dos tienen restricciones para expresarse por encontrarse en prisión (A. Humala y K. Fujimori).

Quisiera conocer a los publicistas que les dijeron a los líderes que en una etapa de crisis e incertidumbre es mejor no hablar o no moverse mucho, y que no deben exponerse o participar en el corto plazo de la política. Como si el inmovilismo no hubiese destruido las posibilidades de Lourdes Flores el 2006, de Toledo y Castañeda el 2011, y recientemente de Reggiardo el 2018, o como si este no fuese un momento decisivo para la renovación profunda del sistema político.

Es Vizcarra quien desde el poder encarna el rechazo al orden de cosas y el que propugna un cambio, en tanto que los grupos que se apuntan al campo opositor representan este orden detestado por los peruanos. Mientras este emplazamiento de actores persista, cualquier dinámica contra el Gobierno –aun las más agresivas- no podrá aspirar a ser hegemónica, o siquiera rentable.

Pocas veces he visto un desprecio tan marcado por la política de todos los días, un escenario en el que nadie quiere ir más allá de Vizcarra en el corto plazo, y una baja empatía con los problemas cotidianos de la gente (seguridad, servicios, empleo, salud), con una derecha esperanzada en el hundimiento de Vizcarra desde la lógica de “todos son corruptos”, y una izquierda estancada en la convicción de que salvo la constituyente todo es ilusión.

Incluso en los grupos que simpatizan con el Gobierno no existe un desempeño independiente, y no se ejerce como en otros países los compromisos diferenciados (Alemania, Italia, Chile con Bachelet, Brasil con Lula/Dilma), es decir, de respaldo a los gobiernos y sus políticas centrales sin desatender las demandas de la sociedad.

Este asunto no tendría importancia si no fuese porque las reformas pierden peso y se relativiza su imperiosa necesidad, de la mano de la aparición de un núcleo dirimente en el Congreso, que se ha trasladado a la mayoría de medios. Si hay un fenómeno que irrumpe para quedarse es el congelamiento de las reformas votadas en diciembre, con la real posibilidad de que a fin de año ninguna de ellas se materialice.

El enfriamiento de los cambios no solo sería un revés para Vizcarra sino para las fuerzas políticas y sociales que lo propugnan. Si se consuma este fracaso no debería esperarse una nueva oportunidad para el cambio democrático, además del surgimiento de un nuevo debate nacional, ya no sobre la necesidad de una reforma en democracia sino sobre cuánto habría que prescindir de ella para que el país “cambie”.

Es hora de hablar con la gente. Luego del referéndum de diciembre, la última oportunidad en que los políticos recurrieron a los ciudadanos, la política se juega más que nunca arriba. Ningún grupo o líder convoca a la sociedad, una omisión especialmente apreciable en quienes apuestan por cambios que signifiquen el reconocimiento de derechos y libertades.

http://juandelapuente.blogspot.com
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EL REINO DEL “DIEZMO”
Ángel Páez

El 26 de octubre de 2018, poco antes de culminar su mandato como gobernador del Callao, el procesado por corrupción Félix Moreno, aprovechando que el Poder Judicial lo había dejado en libertad, otorgó a la empresa colombiana Constructora CRD, sin licitación, directamente a dedo, la culminación del proyecto del tramo chalaco de la Costa Verde por 59 millones de soles. Odebrecht había abandonado esa obra cuando se descubrió que la compañía brasileña pagó una coima de 4 millones de dólares al mismísimo Moreno a cambio de esa construcción, precisamente. 

A pesar del escándalo con Odebrecht, Moreno entregó la finalización de la Costa Verde a otra empresa corrupta, Constructora CRD, acusada de haber pagado coimas a los hermanos fujimoristas Becerril Rodríguez para que el exalcalde de Chiclayo David Cornejo le adjudicase sin concurso una obra de 11 millones de soles. En poco menos de tres años, entre 2015 y 2018, la compañía colombiana Constructora CRD ganó contrataciones para obras públicas por 188.5 millones de soles sin contar con una sola máquina en el país. 

Sus funcionarios ya no viven en el Perú. Desmantelaron su oficina de San Isidro y en Colombia nadie da razón de ellos. Pero si quieren regresar y volver a ganar contratos millonarios con gobiernos regionales y municipios provinciales y distritales, además de entidades del Estado, podrán hacerlo sin ningún problema. Como lo han confirmado el Organismo Supervisor de Contratos con el Estado y la Contraloría General de la República, mientras no exista sentencia firme del Poder Judicial cualquier empresa como Constructora CRD puede participar y ganar licitaciones, o recibir adjudicaciones de millonarias obras públicas.

Para qué asaltar un banco, si solo basta con inscribir una proveedora del Estado en la Superintendencia Nacional de Registros Públicos con un simple capital de 1.000 soles y facturar centenares de millones de soles, como Constructora CRD. De hecho, en el Registro Nacional de Proveedores la compañía colombiana en este momento aparece como habilitada para contratar con el Estado.

Tampoco la mayoría de empresas implicadas en el caso del “Club de la Construcción” tiene impedimento para participar en licitaciones o para recibir directamente contrataciones con organismos estatales, como la constructora CASA. Dos aspirantes a colaborador eficaz han mencionado que esta compañía pagaba supuestamente coimas o “diezmos” (10 por ciento del total de la obra pública) con el fin de que se le asigne algún proyecto millonario. Sin embargo, hoy mismo CASA, y los demás implicados en el “Club de la Construcción”, tienen la completa libertad de presentarse a las licitaciones públicas y contratar con el Estado mientras no exista sentencia firme. 

En una columna anterior referimos el caso de una familia ayacuchana que luego de fracasar en el negocio del narcotráfico, se dedicó a la obra pública porque resultaba mucho más rentable debido a que el riesgo de cárcel era muy menor. Si un narco cae preso, difícilmente su negocio continuará progresando. Pero un corrupto  empresario de la construcción, aunque se encuentre sometido a investigación por la fiscalía, o temporalmente es encerrado en la cárcel por mandato judicial, podrá seguir contratando con entidades públicas hasta que no reciba condena. La obra pública es la principal fuente de corrupción en el Perú y nadie hace nada para evitarlo. Es el reino del “diezmo”.
https://larepublica.pe/politica/1413588-reino-diezmo
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Conocí al sacerdote recoleto Hubert Lanssiers en la cárcel de Picsi, Chiclayo, a finales de los años noventa. El padre, un abogado y yo entramos juntos en el pabellón de terroristas.

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–¿No deberíamos llevar una escolta? –pregunté asustado–. ¿Aunque sea un guardia?


–El padre no necesita escoltas– respondió el abogado.

Lanssiers presidía la comisión para indultar a inocentes encarcelados. Y era el trabajo más tranquilo de su vida. Durante su niñez belga, había sufrido en carne propia la ocupación nazi. Luego, se había enrolado en el ejército aliado. Se había ordenado sacerdote en el Japón posnuclear. Había vivido las guerras de Indochina y Vietnam. Y en los ochenta, había terminado como capellán de las cárceles peruanas.
Con semejantes antecedentes, efectivamente, el padre no necesitaba escolta. Su escudo era el respeto que inspiraba. De haberlo encontrado afuera de la cárcel, algunos de esos presos marxistas no habrían dudado en matarlo por traficar con “el opio del pueblo”. Lo mismo habrían hecho muchos policías o soldados, que desconfiaban de su interés por los presos. Pero ahí adentro, precisamente por todo eso, era el único que podía poner a ambas partes a dialogar. Lanssiers mediaba en conflictos, aplacaba motines y evitaba masacres. Todos confiaban en él porque en realidad, él no veía izquierdistas o derechistas: solo seres humanos. Y hacía lo posible para que esos seres –sin importar sus ideas, ni siquiera sus delitos– viviesen con dignidad.

Lanssiers es la persona que más he admirado en la vida. Y continúo trabajando con sus herederos. Esta misma semana, entregué como jurado el premio literario de las cárceles peruanas, que lleva su nombre, porque reconoce la humanidad, incluso de quienes han hecho cosas inhumanas, y favorece su resocialización a través del arte.

Pocos días antes, el cardenal Pedro Barreto había declarado en una radio que “Fuerza Popular nunca ha querido el bien del Perú”, causando una cascada de reacciones de políticos y un gran debate sobre si la máxima autoridad de la Iglesia debe manifestar su respaldo o crítica a un partido.

No pude evitar recordar que el padre Lanssiers rechazaba casi todas las entrevistas. Sabía que los periodistas necesitaban titulares, y para conseguirlos intentaban enfrentarlo con el gobierno, la izquierda, los militares o quien fuese. Él nunca titubeaba en decirles a todos ellos las verdades a la cara. Pero prefería hacerlo en persona antes que en los periódicos. Y esa discreción ayudaba mucho a mejorar las condiciones de vida de los involucrados.

Pensando en él, durante años, e incluso en estas páginas, he sido crítico con los exabruptos de Juan Luis Cipriani y su manía de utilizar su investidura para apoyar al fujimorismo. Un cardenal tiene todo el derecho a dar una opinión política. Pero si la exhibe en público, transmite el mensaje –falso por definición– de que hay un “partido de Dios”. Y pierde credibilidad para ser lo que debe ser: un mensajero de la paz.

Por la misma razón, creo que Barreto cometió un error con sus declaraciones. Como ciudadano, estoy bastante de acuerdo con ellas. Aun así, no creo que le correspondiese al cardenal asumirlas. Y él tampoco, porque ha tenido el gesto de retractarse. Aun así, en adelante, cuando Barreto quiera de verdad “el bien del Perú”, una parte de los peruanos lo acusará de parcialidad. Y cuando la Iglesia pueda mediar en un conflicto nacional, resultará tan inverosímil como Cipriani mediando entre Keiko y PPK.

Si existiera el partido de Dios, sus miembros estarían más allá de etiquetas ideológicas. Sus militantes estarían a favor de la humanidad. Trabajarían discretamente para que las personas no se hagan daño entre ellas. Y su líder indiscutible seguiría siendo Hubert Lanssiers, el hombre al que respetaban hasta los asesinos.

https://elcomercio.pe/opinion/columnistas/partido-dios-santiago-roncagliolo-noticia-607839
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El espectro político, por Iván Alonso
Para entender cómo se ha utilizado el espectro electromagnético en Estados Unidos –dice Thomas Hazlett en su libro “The Political Spectrum”– no hace falta entender la física de las ondas radiales, sino la manera cómo ciertos intereses privados se aliaron con los reguladores para distribuir favores a los elegidos y cerrarle el paso al espíritu empresarial. Hazlett, economista principal de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC en inglés) entre 1991 y 1992, es un ferviente partidario de la creación de derechos de propiedad en el espectro para que el mercado, y no los reguladores, decida cuál es el mejor uso que se le puede dar.

La regulación del espectro electromagnético parte de una falacia: que es un recurso escaso y, por lo tanto, debe ser administrado por alguna dependencia estatal que cuide del interés público. Pero la tierra, por poner un ejemplo, es también un recurso escaso, y no por eso se nos ocurre que sea propiedad pública. Al contrario: es justamente cuando un recurso es escaso que la propiedad privada hace más sentido, para que entre los distintos usos alternativos se elijan los que más valor crean para la sociedad.
Tampoco es tan limitado el espectro como parece. A lo largo de un siglo, ha crecido en dos dimensiones, que los economistas llaman el margen extensivo y el margen intensivo. Se ha hecho posible transmitir señales en frecuencias cada vez más altas, que es como ampliar la frontera agrícola con obras de irrigación (el margen extensivo); y se ha logrado transmitir cada vez más señales en un mismo ancho de banda, que es como aumentar el rendimiento de la tierra (el margen intensivo). La tecnología ha sido importante, pero el derecho y la economía aun más. Un propietario en todo el sentido de la palabra, que puede vender y subdividir su ancho de banda o modificar el uso que se le da, tiene más incentivos para innovar.

La innovación ha sido una víctima de la regulación, según Hazlett. La primera llamada de un teléfono celular se hizo en 1973, cuando Marty Cooper, un ingeniero de Motorola, llamó desde una esquina de Nueva York a su colega Joel Engel, de AT&T, para demostrarle quién había ganado la carrera tecnológica. Pero tuvieron que pasar más de diez años para que la FCC diera las primeras licencias para poner el celular al alcance del público.

Nadie sabía en ese momento cómo iba a responder el mercado. La consultora McKinsey pronosticó que a fines del siglo XX habría 900.000 celulares. Una tremenda quinceada, en retrospectiva: el número real fue cien veces mayor. Pero pudo haber sido de otra manera, y muchas de las frecuencias asignadas al celular se habrían quedado inutilizadas hasta que la FCC autorizara un cambio de uso. Las licencias deben, pues, ser flexibles. Es un error limitarlas a los usos autorizados por el regulador. Es un error, también, ponerles metas de inversión y de cobertura porque la tecnología y el mercado pueden eventualmente requerir otra cosa.

Definir derechos de propiedad en el espectro electromagnético es simple. Usted recibe el derecho a emitir una señal desde tal ubicación, en la banda de tantos a tantos megahercios de frecuencia y con tantos kilovatios de potencia. La potencia determina el alcance y limita las interferencias con otras señales. Si usted cree que es más complicado por razones “técnicas”, lea el libro de Hazlett.


https://elcomercio.pe/opinion/mirada-de-fondo/espectro-politico-ivan-alonso-noticia-607859
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La impunidad parlamentaria, por Luciano López Flores

A finales de enero, Opinión Data de Ipsos dio cuenta de que el 74% de la población desaprueba la gestión del Congreso de la República. Esto es obra de los altos niveles de descrédito de todas las bancadas sin excepción: desde el 60% de Acción Popular y de la novísima Bancada Liberal hasta los sonoros 81% de Fuerza Popular y 87% del Partido Aprista.

El mensaje de estas cifras debiera conducir a la reflexión y motivar un “propósito de enmienda”. Pero la reciente opinión consultiva aprobada en la Comisión de Constitución y Reglamento, que preside la congresista Rosa Bartra de Fuerza Popular, a propósito del pedido del Poder Judicial para levantar la inmunidad del congresista Edwin Donayre a fin de que cumpla su condena de prisión por robo de combustible en agravio del Ejército Peruano, nos muestra, al parecer, que los padres de la patria han decidido carbonizarse en las llamas de la desaprobación ciudadana y decirnos: “Soy parlamentario, y hago y voto como quiero”.
La opinión consultiva aprobada por la Comisión de Constitución no era necesaria. La Comisión de Levantamiento de Inmunidad Parlamentaria, que preside la legisladora aprista Luciana León, decidió consultar a Constitución sobre cuáles son las “causales para el levantamiento de la inmunidad parlamentaria de arresto”. Pero ¿para qué consultar algo que ya está en el Reglamento del Congreso (artículo 16) y que ya ha sido dilucidado por el Tribunal Constitucional (TC) hace una década?

El TC ha dicho (en la sentencia 0013-2009-PI/TC) que ante el pedido de levantamiento de la inmunidad parlamentaria que le formule el Poder Judicial al Congreso (bien sea para procesar a un congresista, o para arrestarlo por mandato de prisión preventiva o sentencia condenatoria) este último solo tiene competencia para analizar si existe “finalidad política” en el pedido. Dicho de otro modo, para descartar que esa solicitud encarne persecución política. Y nótese que, si advierte la existencia de móviles políticos, el Congreso estaría declarando algo sumamente grave: que no hay democracia, que el Poder Judicial está intervenido, instrumentalizado, por otro poder público o grupo de poder, para perseguir políticamente a un parlamentario, lo que justifica que el Poder Legislativo active este campo de protección de su propia institucionalidad.

Si la competencia exclusiva del Parlamento radica en determinar la existencia o no de móviles políticos, entonces es claro que no tiene atribuciones para nada más. Si la orden judicial está “firme” o no (es decir, si se agotaron todos los recursos previstos en la ley), es un aspecto jurídico que no es de incumbencia del Parlamento. Esta es una competencia exclusiva del Poder Judicial, dado que solo los jueces tienen el poder-deber de interpretar y aplicar las leyes, así como de realizar el control de constitucionalidad o convencionalidad por mandato de la Constitución (artículo 138). El Parlamento no es un tribunal de justicia y eso, paradójica y contrariamente a sus conclusiones, lo reconoce la propia opinión consultiva (numeral 3.4., p. 18).

Ahora, el Caso Donayre también pone en el debate si, de cara a la reforma política, la inmunidad parlamentaria debe abolirse o reformarse. Creo más en lo segundo.

Recientemente, en un evento sobre la inmunidad parlamentaria organizado por Idea Internacional con la Comisión de Alto Nivel para la Reforma Política, planteé la necesidad de una reforma constitucional en la que la autorización para el procesamiento o arresto de un congresista por delito común no debiera estar a cargo del Parlamento. Este no puede ser juez y parte. Como quiera que la defensa del fuero parlamentario es, en sustancia, una cuestión constitucional, lo lógico es que el TC participe en el trámite. Así, el pedido lo formularía el Poder Judicial al TC, que, para decidir si concede el levantamiento de la inmunidad, emplazaría al Congreso a que, en un plazo corto, la cuestione con base solo en móviles políticos. Y si no se plantea, acredita y sustenta, deberá concederse el procesamiento o arresto del congresista. Así se evitaría la impunidad parlamentaria que hoy campea.

https://elcomercio.pe/opinion/colaboradores/impunidad-parlamentaria-luciano-lopez-flores-noticia-607879
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jueves, 7 de febrero de 2019

TE ODIAN


Te odian:
Carola Chávez
4 febrero, 2019

cuando te metieron el cuento de que chavismo te iba a quitar a tus hijos y se los llevaría a Cuba, cuando te llenaron de terror al imaginarte sin tus niños… no hay nada más desgarrador que ese miedo y ellos te lo metieron en el alma, porque te odian. Nadie que te quiera puede hacerte tanto daño.

Te llevaron, aterrado, a marchar contra el Coco quita niños. Marchaste hacia una emboscada que tenían preparada: “Necesitamos muertos” -decían y tú asentías sin saber que eras uno de sus blancos. Plantaron francotiradores y anunciaron muertos antes de que cayeran, falló la puntería, cayó el señor que marchaba a tu lado, y otro más allá y otro y otro… los mataron para redondear su golpe, y los muertos fueron tuyos, porque te odian. Muertos inútiles, olvidados en el estrepitoso fracaso.

Te inventaron un paro y tu paraste en nombre de la libertad, mientras ellos no pararon de cobrarte tu obligaciones, alquileres, deudas, matrículas escolares, todo. Quebraron a tanta gente, tu gente, porque los odian.

Los encerraron en sus calles, una y otra y otra vez, obligándolos a tragar humo y violencia durante meses. Cada vez con más violencia, cada vez con más miedo. El terror y el odio se instalaron en las juntas de condominio, se inició en tu vecindario la cacería de El Sapo Rojo, y sapo rojo era cualquiera que se quejara del humo, del encierro, de los desconocidos con caras de malandros que les cobraban peajes para dejarlos entrar y salir de sus casas. Te hicieron eso porque te odian.

Y porque te odian llamaron a tus hijos a la calle, mientras resguardan a los suyos en la Miami de tus amores. Tus hijos, su carne de cañón, equipados con armas precarias, suicidas, convertidos en tropas de asalto, y ojalá se mueran, porque tenemos fotógrafos y redes sociales para capitalizar paseando su cadáver, paseando tu dolor inconsolable como una bandera… y otra vez olvidarlos, porque su muerte no sirvió a sus objetivos.

Recorrieron el mundo suplicando sanciones, castigos para el país, para todos los que aquí vivimos. El este del Este es también Venezuela y no lo sabes, y no consigues Losartán y repites el mantra tonto que dice que las sanciones no afectan a la gente, sino a Maduro. Y como, a pesar de las dificultades, seguimos viviendo, buscaron el bloqueo petrolero, la asfixia absoluta. Y quieren más: quieren que venga el ejército gringo, ya sabes, el que deja un reguero del muertos por donde pasa y te dicen que vendrá el soldado Ryan, el Capitán América, y que no te pasaría nada si esa invasión ocurriera, que vas a poder seguir yendo a tu consultorio, llevando a tus niños al cole, mientras las balas y bombas gringas matan solo a los chavistas feos. Gestionan la destrucción del país y tú los aplaudes y, solo si sus deseos se cumplen entenderás lo que te digo: te odian.

Fuente:
https://carolachavez.wordpress.com/2019/02/04/te-odian%EF%BB%BF/

sábado, 2 de septiembre de 2017

OPINIONES 02/09/2017

EQUIDAD

Nadine Heredia

01/09/2017

La denuncia que afronto, junto a mi esposo, miembros de mi familia y el Partido Nacionalista, tiene sus orígenes en una investigación del año 2009, que fue cerrada en dos instancias fiscales y reabierta 5 años después.

No es una denuncia por corrupción, es decir, por recibir dinero durante el gobierno para favorecer a una empresa, es una imputación por haber recibido, según la Fiscalía, aportes a la campaña del 2006 por parte del ex presidente Hugo Chávez y el 2011 de la empresa Odebrecht, respectivamente.

Quienes vivieron la campaña del 2006 deben acordarse de que el supuesto dinero venezolano fue el sambenito que distintos sectores mediáticos y políticos, siguiendo al entonces candidato Alan García, nos endosaban por estrategia electoral.

Incluso, el congresista Mauricio Mulder decía que habían ingresado al país tropas chavistas por la frontera con Bolivia e hizo hablar a un falso militar venezolano de apellido Boyer, quien “reconocía” haber traído el dinero de Chávez para la campaña del candidato Ollanta Humala. Algunos meses después, ese mismo venezolano denunció, a través de Canal N, que dicho parlamentario le había ofrecido 40 mil dólares para mentir y le reclamaba su pago. Aquel lo trató de loco.

Sucedieron, a lo largo de los años, varias versiones sobre el dinero venezolano: que venía en valijas diplomáticas, que llegaban en cajas de leche Gloria, en maletines, etc. Historias que cambiaban de nombres, montos y años, recreando el mismo tema sin ninguna prueba, más que la generación de un rumor.

Aquellas versiones periodísticas volvieron en el año 2011 a la carpeta del fiscal Juárez Atoche en palabras de testigos protegidos y aspirantes a colaboradores eficaces.

Por ejemplo, el falso militar venezolano “Capitán Boyer” volvió a escena, tal y como informaron los medios de prensa, como colaborador del fiscal, presentando una carta espuria del ex presidente Hugo Chávez, que increíblemente la Fiscalía invocó como prueba.
(http://larepublica.pe/impresa/politica/779073-boyer-el-falso-testigo-que-presento-la-fiscalia-contra-heredia)

Sabemos de sobra por la prensa, quiénes son esos testigos protegidos y colaboradores. Lo sabe el Fiscal, lo saben los jueces y lo sabe la ciudadanía, pero yo, como imputada, no puedo revelar los nombres para defenderme y demostrar que mienten, porque constituye un delito develar la identidad de un colaborador de la justicia. Mientras tanto, en estos tiempos, los dichos de estos “testigos” son tomados como verdad por un fiscal, que voluntariamente no verifica y no corrobora lo que se señala, y por jueces que no se lo exigen.

Como parece que tengo que probar que soy inocente y no al contrario, mi defensa presentó, en su momento, senda documentación que acredita que no hubo ningún ingreso de dinero proveniente del estado venezolano a la campaña del año 2006.

Existe la declaración testimonial del presidente Kuczynski y del ex presidente Toledo ante el Fiscal Juárez. También del ex Director de la Dirección Nacional de Inteligencia (DINI) 2006, Julio Abel Raygada, quien fue a su vez Presidente del Consejo Nacional de Inteligencia. Asimismo, la declaración testimonial del Director de la DIGIMIN (2005-2008) General PNP(r), Jorge Washington Cárdenas Sáenz.

Cada uno de ellos desmiente haber informado, visto o tomado conocimiento acerca de la llegada de dinero procedente de Venezuela; sin embargo, esos testimonios no son tomados en cuenta. El fiscal arma su propia historia en base al relato de sus colaboradores, que -sin ninguna corroboración- adquieren inusitado valor probatorio.

Adicionalmente, obra en la carpeta Fiscal el oficio N° 050-02-2016-DIRNOP PNP/OFINTE- GREIS que descarta el presunto ingreso al país de valijas diplomáticas con dinero proveniente de la Repúblicade Venezuela a nombre de Virly Torres el año 2006 para financiar la campaña de Ollanta Humala.

Se hizo débil la imputación sobre dinero venezolano; sin embargo, a partir del año 2011, se inició una búsqueda, desde otro frente, acerca de mis actividades, fuentes de ingresos, propiedades, pertenencia a organismos no gubernamentales, sociedades y empresas.

A su vez, acusaciones de todo tipo sirvieron para que se ordenara -múltiples veces- levantar mi secreto tributario, bancario y de comunicaciones en varias comisiones parlamentarias manejadas por fujimoristas y apristas.

Incluso, la Unidad de Cooperación Judicial Internacional fue activada para que el Fiscal Juárez Atoche pudiera conocer si algún miembro de mi familia o yo teníamos cuentas no declaradas en el exterior, cuentas offshore, si el Partido Nacionalista había sido financiado a través de offshores o si teníamos ONGs en el Perú o en el extranjero.

Los resultados de la cooperación internacional en Francia, Brasil, Panamá, Venezuela, Barbados, Italia, Suiza y otros concluyeron que no teníamos ninguna actividad en dichos países.
En Lima, la ONG Prodin, a la que se me vincula, no recibió donaciones de fuente ilegal, ni de Odebrecht, y la pequeña empresa Todograph, que pertenece a mis primos y sobre la cual se pretendió atribuirme lapropiedad, a través de un documento falso (y en fotocopia), dejó de funcionar por la estigmatización de la que fue objeto mediáticamente.

Todo este despliegue de investigación internacional (que abarcó la búsqueda desde el año 2006) se hizo sin ser yo funcionaria pública y mucho antes de que se conocieran las declaraciones del grupo Odebrecht.


Distinta es la Fiscalía ahora para otros políticos que SÍ han sido funcionarios públicos. Para ellos, hay que esperar que llegue la información de Curitiba…

Ejerzo mi derecho legítimo a la defensa, pero también a protestar por la falta de equidad en el tratamiento, en relación con otros investigados. El doble rasero, la búsqueda del chivo expiatorio, desmerece al sistema de justicia y peor aún la lucha frontal contra la corrupción de la que tanto se ufanan aquellos que sí han sido servidores del Estado y que, al mismo tiempo, han hecho campaña electoral desde el año 2006.

Mientras los encargados de turno de ejercer justicia tienen en sus narices serios indicios e investigaciones diseminadas (que deberían acumularse) en relación a otros políticos, nosotros somos privados de nuestra libertad por simples sospechas, por testimonios sin corroborar, inventándonos arbitrariamente absurdas hipótesis de fuga, cuando lo cierto es que desde el día 1, que surgieron estas investigaciones, hemos estado enfrentándolas aquí y ahora.

(Realizo esta comunicación en ejercicio de mi derecho fundamental a la libre opinión reconocido en el inciso 4 del artículo 2 de la Constitución Política del Perú) *Texto entregado a través de mi abogado.

http://www.nadineheredia.pe/2017/09/la-denuncia-que-afronto-junto-mi-esposo.html

martes, 8 de agosto de 2017

OPINIONES 08/08/2017

  

Esos estúpidos intelectuales


Jorge Majfud


 Una vez un estudiante me preguntó: “Si América Latina ha tenido siempre tantos buenos escritores, ¿por qué es tan pobre”? La respuesta es múltiple. Primero habría que problematizar algo que parece obvio: ¿de qué hablamos cuando hablamos de pobreza? ¿De qué hablamos cuando hablamos de éxito? Estoy seguro que el concepto asumido en ambos es el mismo que entiende el Pato Donald y su tío: como observó Ariel Dorfman, para los personajes de Disney sólo hay dos posibles formas de éxito: el dinero y la fama.

Los personajes de Disney no trabajan ni aman: conquistan —si son machos— o seducen —si son hembras. Razón por la cual nunca encontramos allí obreros ni padres ni madres ni más amor que seducción. Lo que nos recuerda que nuestra cultura del consumo estimula el deseo y castiga el placer. Y lo que me recuerda, especialmente, lo que me dijera un viejo budista en Nepal, hace ya muchos años: “ustedes los occidentales nunca podrán ser felices; porque la cultura del deseo sólo conduce a la insatisfacción”. Si aún vive aquel sabio sin zapatos, seguramente hoy se estará tirando de las barbas al ver cómo esa cultura del deseo comienza a vencer en la India hindú.

Ahora, por otro lado, a la pregunta original tenemos que responder con una pregunta retórica: “Bueno, ¿y cuándo en América Latina las estructuras de poder, los gobiernos y las empresas privadas que dirigieron la suerte de millones de personas, le hicieron algún caso a los intelectuales?”. Sí, en el siglo XIX hubo presidentes intelectuales, cuando no militares. En la siguiente centuria escasearon los primeros y abundaron los segundos. Aunque pienso que sería mejor escuchar un poco a alguien que ha dedicado su vida al estudio en lugar de tantas opiniones sobre política, economía y cultura de futbolistas y estrellas de la farándula, no creo que los intelectuales deberían tener una voz gravitante en la sociedad —como en algún momento pudieron tenerla Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir, por ejemplo— y menos en las decisiones de su destino. Sólo son otra voz, poco escuchada, pero otra voz. Quizás no peor que la voz de una gran parte de los políticos profesionales que, atrapados en su mismo “espíritu de partido”, deformados por la práctica de la defensa de posiciones comprometidas, de intereses estratégicos, de pasiones personales y electorales, están paradójicamente negados al ejercicio del ideal de cualquier “estadista”, o “educador”.

En el siglo XX los intelectuales fueron sistemáticamente ninguneados o expulsados por las estructuras de poder. Tal vez este tipo de marginaciones sea saludable para ambos. No lo es, creo, cuando la marginación es política y social. Observaba el Nobel argentino César Milstein, que cuando los militares en Argentina tomaron el poder civil en los ‘60 decretaron que nuestros países se arreglarían apenas expulsaran a todos los intelectuales que molestaban por aquellas latitudes. Brillante idea que llevaron a la práctica, para que tiempo después no hubiese tantos preguntando por ahí por qué fracasamos como países y como sociedades. En Brasil, el educador Paulo Freire fue expulsado por ignorante, según los golpistas del momento. Por citar sólo dos ejemplos autóctonos.



Pero este desdén que surge de un poder instalado en las instituciones sociales y del frecuente complejo de inferioridad de sus actores, no es propio sólo de países “subdesarrollados”. Poco tiempo atrás, cuando le preguntaron a la esposa del presidente de Estados Unidos cómo había conocido a su marido, confesó: de una forma muy extraña. Ella trabajaba en una biblioteca. Lo conoció allí, por milagro, porque su esposo no visita ese tipo de recintos. Paradojas de un país que fue fundado por intelectuales.

Tampoco en Estados Unidos escuchan a sus intelectuales aunque, paradójicamente, ha sido este país, en casi toda su historia, el refugio de disidentes, casi siempre de izquierdas, como Albert Einstein, Érico Veríssimo, Edward Wadie Said o Ariel Dorfman —por citar a los más moderados. Quizás por esa misma razón: porque no son escuchados, a no ser por otros intelectuales. Es más, siempre son los intelectuales, los escritores o los artistas críticos quienes encabezan las listas de los diez estúpidos más estúpidos del país. Entre los preferidos de estas listas han estado siempre críticos como Noam Chomsky y Susan Sontag.

Las universidades son respetadas al mismo tiempo que sus profesores son burlados en los canales de radio y televisión como estúpidos izquierdistas porque se atreven a opinar de política, área que parece reservada a los talk shows. Esta actitud recuerda a la crítica del teólogo peruano Gustavo Gutiérrez a su propia iglesia: “la no intervención en materia política vale para ciertos actos que comprometen la autoridad eclesiástica, pero no para otros. Es decir que ese principio no es aplicado cuando se trata de mantener el statu quo, pero es esgrimido cuando, por ejemplo, un movimiento de apostolado laico o un grupo sacerdotal toma una actitud considerada subversiva frente al orden establecido”. (Teología de la liberación, 1973).

Algo semejante podemos ver en la realidad universitaria de hoy en casi todo el mundo. Si se asume que la academia universitaria debe responder a un determinado interés político, religioso o ideológico, o a un determinado “proyecto” de sociedad, estamos anulando su principal fundamento. Incluso si advertimos que los académicos tienen una tendencia A o B no podríamos nunca legislar para cambiar esa tendencia —en teoría, producto de la misma libertad intelectual— con la excusa de buscar un “equilibrio”. Un “equilibrio” que siempre es planteado por el poder político cuando advierte que está representado por una minoría en algún sector de la sociedad. Por ejemplo, en Estados Unidos se ha propuesto muchas veces una ley para “equilibrar” el desproporcionado número de profesores liberales, es decir, de “izquierdistas” —tendencia que se repite en la mayoría de las universidades de Occidente. (En algún momento podríamos pensar que la idea de promover semejante equilibrio, aunque no sea un resultado espontáneo, es excelente: las universidades con más empresarios conservadores y las grandes compañías que controlan los países con más intelectuales de izquierda…)



Los intelectuales son estúpidos, y quienes hacen estas listas, ¿quiénes son? Los mismos de siempre: orgullosos hombres y mujeres con “sentido común”, como si esta falsificación del realismo no estuviera cargada de fantasías y de ideologías al servicio del poder del momento. “Sentido común” tenían los hombres y mujeres del pueblo que afirmaban que la Tierra era plana como una mesa; un hombre de “sentido común” fue Calvino, quien mandó quemar vivo a Miguel de Servet cuando se cansó de discutir por correspondencia con su adversario, sobre algunas ideas teológicas. Hombres de “sentido común” fueron aquellos que obligaron a Galileo Galilei a retractarse y cerrar su estúpida boca, o aquellos otros que se burlaban de las pretensiones de un carpintero llamado Jesús de Nazaret —asesinado por razones políticas y no religiosas.

Un personaje de la novela Incidente em Antares, de Érico Veríssimo, reflexionaba: “Durante a era hitlerista os humanistas alemães emigraram. Os tecnocratas ficaram com as mãos e as patas livres”. Y más adelante: “Quando o presidente Truman e os generais do Pentágono se reuniram, no maior sigilo, para decidir si lançavam ou não a primeira bomba atômica sobre uma cidade japonesa aberta… imaginas que eles convidaram para essa reunião algum humanista, artista, cientista, escritor ou sacerdote?”.

Otro brasileño, Paulo Freire, nos recordó: “existe, en cierto momento de la experiencia existencial de los oprimidos una atracción irresistible por el opresor. Por sus patrones de vida” (Pedagogía del oprimido, 1971). Aunque provista de una incipiente y precoz consciencia historicista, la monja rebelde, la mexicana sor Juana Inés de la Cruz ya había advertido otro factor ahistórico que completa la respuesta: “no puede estar sin púas que la puncen quién está en lo alto […] Cualquiera eminencia, ya sea de dignidad, ya sea de nobleza, ya de riqueza, ya de hermosura, ya de ciencia padece esta pensión; pero la que con más rigor la experimenta es la del entendimiento: lo primero porque es el más indefenso, pues la riqueza y el poder castigan a quien se les atreve; y el entendimiento no, pues mientras es mayor, es más modesto y sufrido, y se defiende menos” (Respuesta a sor Filotea, 1691).

Estas últimas observaciones nos llevan a recordar —no debería ser necesario, pero nunca se debe subestimar la ignorancia del poder— que la división no radica en intelectuales y obreros, entre “cultos” e “incultos”, sino entre aquellos que respetan y defienden la cultura y el pensamiento y aquellos otros que la atacan o la ningunean. Ejemplos hay de sobra de doctores que, llegados al poder, liquidaron las universidades y la educación del pueblo mientras otros líderes sin educación formal pero con una conciencia más sensible la defendieron a ultranza —tal vez porque reconocieron en ella el camino más sólido de liberación de la pobreza y de la opresión social que divorcia brillantes discursos con las opacas realidades que promueven.

En nuestro tiempo y en los tiempos por venir, la misión del intelectual ya no será aquella escolástica mala costumbre de desplegar una erudición sin resultados concretos sino, por el contrario, la de poder realizar diferentes síntesis conceptuales, refinar y expurgar del mar de datos, ideas y divagaciones que la futura sociedad producirá, las ideas fundamentales, los pensamientos generatrices, los peligros del entusiasmo, de la propaganda y de las narraciones ideológicas; como un médico que busca detrás de los síntomas los desórdenes funcionales. Esta tarea será como ha sido siempre crítica. Como toda verdadera crítica, deberá apuntar al menos contra dos factores: el poder y la autocomplacencia.

El primero —ya lo supo Descartes—, porque todo pensamiento antes de producirse como tal debe romper primero las cadenas invisibles que lo aprisionan con ideas prefabricadas, “políticamente correctas”, “moralistas”, al servicio de un determinado interés de clase, de género, de raza, etc. La segunda, porque la autocomplacencia es, en cierta forma, una consecuencia de la opresión del poder que reproduce el mismo oprimido para evitar el segundo paso que, tradicionalmente, han estado en deuda los intelectuales: la creación. Creación de caminos, de proyectos sociales y culturales, de una nueva forma de ser que tanto reclamaron Juan Bautista Alberdi, José Martí y José E. Rodó. Tal vez este déficit se haya debido a que la tarea es gigantesca para una simple elite intelectual o porque, especialmente en América Latina, la necesaria crítica, que nunca ha sido suficiente, ha absorbido todas sus energías. Pero el desafío sigue en pié y esperando.

Los intelectuales seguirán siendo una elite, como a su manera son una elite los electricistas y los calculistas. La virtud será que estas elites dejen de representarse y ser vistas en un orden vertical y comiencen a conformar una unidad más armónica y orgánica al servicio de las sociedades y no de algunas elites entronadas en el poder social. Me dirán que los intelectuales se han equivocado feo a lo largo de la historia; y tendré que darles la razón. Pero también se equivocan los electricistas, los médicos y los calculistas. Con la diferencia que, si bien cualquiera de estos errores pueden tener consecuencias trágicas en la sociedad, el trabajo del intelectual, por su naturaleza creativa sobre lo desconocido, sobre la nada, es mucho más difícil que la tarea del calculista, por ejemplo —y lo digo por experiencia personal: calcular la estructura de un edificio en altura implica una gran responsabilidad, pero su proceso no involucra, normalmente, ninguna duda fundamental.

Ernesto Che Guevara escribió en El socialismo y el hombre: “Los revolucionarios carecemos, muchas veces, de los conocimientos y la audacia intelectual necesarios para encarar la tarea del desarrollo de un hombre nuevo por métodos distintos a los convencionales; y los métodos convencionales sufren la influencia de la sociedad que los creó”.

Yo no sería tan extremista: tampoco los intelectuales tienen la fórmula de la creación de ese “hombre nuevo”, reclamado por Europa en el siglo XIX. Pero sin duda podrán ser agentes estimulantes en su creación o en su desarrollo —si no se los aplasta antes, con la persecución o el ninguneo; si ellos mismos no se precipitan antes, desde esas inútiles alturas que suelen escalar, enceguecidos por sus propios —por nuestros propios egos.

Majfud (2006)

http://latinoamericaexuberante.org/8880-11/


domingo, 6 de agosto de 2017

OPINIONES 06/08/2017

 

Asedio internacional contra la Asamblea Constituyente: claves de una encrucijada

William Serafino


Agresiones coordinadas y la incapacidad política de la OEA

"La crisis de Venezuela es ya la gran prioridad en todas las cancillerías latinoamericanas", así comienza un artículo publicado por Javier Lafuente y Carlos Cué en El País de España hoy 6 de agosto.

Lo que en un diario de amplia audiencia se presenta como un interés ingenuo y total en la situación del país suramericano, encubre más bien el grado de coordinación sobre el cual actualmente trabaja EEUU y sus no más de una decena de aliados en la región contra Venezuela y su ANC.

Las sanciones del Departamento del Tesoro sobre 13 altos funcionarios del Estado dictadas el pasado 26 de julio no varían demasiado ni en forma ni fondo de rondas anteriores (contra magistrados del Tribunal Supremo de Justicia y el Vicepresidente Tareck El Aissami este mismo año), salvo por la cualidad que las convirtió en extraordinarias: los gobiernos de Colombia, México y Panamá fueron los primeros en plegarse a dichas sanciones a pocas horas del anuncio.

El camino que labra esta primera acción no parece ser otro que el de construir un bloque de presión regional leal a EEUU que sortee el obstáculo caribeño en la OEA, factor que junto a otros países hoy impiden que en el Consejo Permanente puedan emitir una resolución unificada que impulse sanciones colectivas.

La convocatoria a una reunión de cancilleres el 8 de agosto por parte del gobierno de Perú, un día antes de que el Departamento del Tesoro sancionara al presidente Nicolás Maduro, al mismo tiempo que da muestra de esa debilidad también clarifica la necesidad que tiene EEUU de construir un bloque geopolítico informal que acompañe sus sanciones, buscando imponerle esa posición a las más de 15 naciones que llaman al diálogo y al respeto de la soberanía venezolana.

Venezuela y la desastrosa política exterior de la Administración Trump

Como una medida de fuerza la Casa Blanca prometió sanciones al sector petrolero venezolano si se instalaba la ANC. Al momento del anuncio un intenso debate se desarrolló sobre las desventajas tanto políticas como económicas con las que cargaría EEUU si aplicaba estas medidas.

Pero con respecto a Venezuela y Latinoamérica, así como al resto de zonas de interés estratégico para EEUU, no nos referimos a una administración que funciona bajo un criterio geopolítico unificado y con un aparato diplomático que coordine sus acciones en el terreno bajo una sola línea de mando.

"La tarea del secretario de Estado Rex Tillerson de liderar el Departamento de Estado se acaba de volver mucho más difícil", reseñaba una nota de The Washington Post sobre la renuncia masiva de funcionarios de carrera del Departamento de Estado en enero de 2017, sobre todo en el área de misiones consulares.

"Si el presidente no escucha al Departamento de Estado, la diplomacia de EEUU es torpe, en el mejor de los casos", afirma la profesora del Bowdoin College, Rebecca Gibbons, citada por El Confidencial de España en nota de junio de este año.

Gibbons se refiere a las tareas diplomáticas sensibles que ha delegado el presidente Donald Trump en su yerno Jared Kushner, tales como "mejorar" las relaciones con México y dialogar con China, pasando por encima del organigrama del Departamento de Estado.

En lo que respecta a Venezuela, este cuadro de confrontación y encono entre la Administración Trump y el Departamento de Estado, ha traído como consecuencia que Marco Rubio haya logrado la atención de la Casa Blanca para definir su política exterior.

Marco Rubio junto a otros senadores radicales de Florida, quienes son los principales patrocinadores de Voluntad Popular, no sólo han sido actores claves en las últimas sanciones, sino que proponen abiertamente un embargo petrolero a la par de desconocer al Gobierno venezolano.

El primero de agosto el Subsecretario adjunto del Departamento de Estado para Sudamérica Michael Fitzpatrick, declaró a EFE que EEUU no reconocería a un "gobierno paralelo" en Venezuela y que existe un canal de diálogo con el Gobierno venezolano.

Ese aparente cambio de coordenadas fue frenado por Rex Tillerson, quien al día siguiente declaró: "Maduro sale bajo su propia voluntad o regresamos los procesos del Gobierno a su Constitución", dejando entrever medidas de fuerza contra el país basadas en métodos de guerra financiera, económica y también irregular.

Ese mismo día fuentes del Departamento de Estado confirmaban al Foreing Policy que el archiconocido por su participación en el golpe de 2002, William Brownfield, es uno de los principales candidatos de Tillerson para ser el nuevo Subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, cargo al cual están subordinados funcionarios como Fitzpatrick.

El reordenamiento de la política exterior hacia Venezuela bajo una línea agresiva e intervencionista que anuncia el posible nombramiento de Brownfield, encuentra su complemento en el nombramiento del general John Kelly, ex jefe del Comando Sur, como director de gabinete de la Administración Trump.

Quien en 2015 afirmara la necesidad de intervenir a Venezuela desde el Comando Sur bajo un contexto de "crisis humanitaria", actualmente está trabajando codo a codo con Marco Rubio para "darle forma a la respuesta que deberá tener el gobierno del presidente Donald Trump ante la crisis del país sudamericano", según informa una nota de El Nuevo Herald el 4 de agosto.

Este conjunto de maniobras filtradas a la prensa no sólo son a modo de reordenar en torno a una sola política los movimientos de EEUU sobre Venezuela, también posicionar ante la opinión pública cuáles son los factores radicales de poder que tienen la voz cantante en su definición para marcar la "agenda única" que los genuflexos deben asumir sin titubear.

Para sumar un nuevo elemento de contradicción, el asesor de seguridad nacional de Trump, general H.R. McMaster, afirmó ayer que "es importante que la responsabilidad de esta catástrofe recaiga sobre los hombros de Maduro", dejando entrever su oposición a sanciones energéticas con impactos devastadores, decantándose por más sanciones individuales.

De la condena de comunicados a las acciones de fuerza

A medida que la ANC vaya tomando medidas para estabilizar el país y rescatar la autoridad del Estado venezolano, EEUU y sus aliados utilizarán el asedio diplomático y financiero como mecanismo de presión política para debilitar su margen de maniobra y capacidad de reordenamiento político.

Muestra de ello fue la primera medida: remover a Luisa Ortega Díaz como Fiscal General de la República por faltas graves a sus competencias y funciones. Al momento en que ocurría, países miembros del Mercosur anunciaban la suspensión ilegal de Venezuela del organismo, sin que eso significara automáticamente sanciones comerciales.

Sin embargo, la maniobra marca un precedente y una posible ruta para la escalada: si las acciones simbólicas (resoluciones, acompañamiento de sanciones individuales, comunicados, etc.) no inciden en los actos de la ANC, que derivarán en acuerdos y planes para la recuperación económica, EEUU echará mano de sus gobiernos satélites para intentar romper relaciones diplomáticas y comerciales de forma selectiva, como ruta alterna para conseguir mínimamente los mismos resultados que traería una sanción petrolera: evitar la recomposición política y económica del país vía aislamiento, promover un nuevo ciclo de violencia armada en las calles y fabricar las condiciones de un "Estado fallido" que requiere urgente una intervención multilateral. Allí la médula de la maniobra: el desgaste político y económico prolongado para doblegar a un país entero.

Distintos analistas internacionales no precisamente chavistas, como Andrés Oppenheimer y Moisés Naím, refiriéndose a las sanciones contra Irán, Cuba o Rusia en tiempo pasado y reciente, comparten la opinión de que esas acciones son contraproducentes y no garantizan el éxito de los objetivos políticos de Estados Unidos. La encrucijada que se marca es la no garantía de doblegar a quienes reciben fuertes sanciones.

El Departamento de Estado condenó a través de un comunicado la remoción constitucional de Luisa Ortega Díaz exigiendo el "restablecimiento de la democracia". El director de la orquesta marcando el ritmo de la melodía y el tono al que deben sumarse los que están en el escalón inferior. México fue el primero en secundar el comunicado de EEUU, junto a otros gobiernos bajo la misma condición colonial. El modo de operar y la sincronía en sí es la confirmación de la mecánica del asedio en esta nueva etapa del conflicto, netamente geopolítica.

Sacar la política de la ecuación

En el horizonte político inmediato están las elecciones regionales. Varios partidos de la oposición venezolana han expresado su intención de inscribir candidatos.

Voluntad Popular, como partido creado y financiado para generar las condiciones de la intervención (en sus diversas formas de expresión, desde la militar hasta la político-financiera), expresa a través de su dirigente Freddy Guevara que "la MUD sostiene diversas reuniones para anunciar nuevas acciones para enfrentar a Maduro y su proyecto de nueva Constitución", en nota publicada por el medio El Estímulo.

Pero EEUU no puede esperar a que Freddy Guevara y demás partidos definan qué van a hacer. Divididos y sin norte político definido, menguados en la movilización de calle y en la iniciativa política, son arrastrados (lo que también implica una decisión) por una maniobra que los supera. Desde siempre.

Y así lo debe hacer la política como ejercicio de negociación y disputa pacífica, salir de la ecuación. ¿O acaso la maniobra de Smartmatic no fue promovida por EEUU para sacar del juego un escenario electoral, presionando a la oposición para no reconocer al CNE? ¿No viene a suplir, por la vía de los hechos, el desconocimiento prometido por la MUD al plantear la remoción ilegal de sus rectores? Se enmarca en la misma lógica de fractura institucional, de fragmentación y vaciamiento del Estado venezolano, sólo que ejecutada por otros medios y por otros actores.

¿Acaso la maniobra mediática global de calificar al Gobierno venezolano como un "dictadura" (ahora con mayor fuerza) no es también para presionar a la oposición a quemar las naves para prolongar el conflicto, demonizando a quienes no opten por esa ruta y glorificando a los que sí? Ahí la lógica que opera, en cambio, es la del sacrificio.

La cartografía de esta nueva etapa del asedio contra Venezuela, mucho más peligrosa y agresiva, es también la configuración de un escenario donde la política busca ser cancelada y negada, sea en formato de elecciones o mesa de diálogo. La deslegitimación es contra la política y contra todos aquellos que busquen ejercerla para evitar mayores niveles de conflictividad en Venezuela.

Hoy el equilibrio geopolítico del mundo va encontrando su centro de gravedad en el bloque emergente de Rusia, China e Irán. Las últimas sanciones de EEUU que rayan en la guerra comercial certifican el desespero de subir las apuestas y exacerbar el conflicto con tal de retomar el mando que han perdido, a costa de convertir zonas del planeta en desiertos políticos y económicos.

Venezuela no escapa de esa confrontación entre dos grandes bloques de poder, y la encrucijada de EEUU está dada por su ubicación del lado que hoy tiene la ofensiva. Al fin de cuentas somos el país con las mayores reservas de petróleo del mundo, además de estar en el top ten global de reservas de oro, gas, coltán y otros recursos sensibles para las corporaciones estadounidenses. No de gratis Exxon Mobil tomó control del Departamento de Estado a través de su mejor cuadro gerencial: Rex Tillerson.

Al parecer se va acabando el tiempo y es menester gastar los cartuchos guardados (ninguno es político) para intentar sostener lo que conciben como su patio trasero, ante la cada vez más poderosa inserción de capitales rusos y chinos.

El presidente Nicolás Maduro informó hace días que se está preparando una coalición internacional para intervenir a Venezuela. Guerra avisada no mata soldado. Y vaya que el chavismo ha sabido anticiparse a escenarios peligrosos, como ninguna otra fuerza política del planeta bajo asedio.



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